jueves, 3 de marzo de 2011

Un poco más que una reseña de Black Swan.

Director: Darren Aronofsky. 
Guionistas: Mark Heyman, Andrés Heinz, John McLaughlin. 

Reparto: Natalie Portman, Mila Kunis, Vincent Cassel, Winona Ryder, Benjamin Millepied.

Duración: 108 minutos.


Una bailarina de ballet (Natalie Portman) gana el rol principal en una nueva versión de "El lago de los cisnes" de Tchaikovsky y aunque puede interpretar con facilidad al cisne blanco, su candidez le impide capturar toda la sensualidad, el peligro y la pasión del cisne negro. En su carrera por lograrlo tendrá que sortear problemas con su madre, sus compañeros de trabajo y, sobre todo, consigo misma.

Bueno, si usted todavía no sabe si vale la pena ver Black Swan en cine o esperar a que salga un DVD, voy a intentar persuadirlo para que acuda a las salas. No me gustaría arruinarle la película así que voy a enumerar hechos fuera del argumento: 1. Natalie Portman sale menos linda que en otras películas porque el papel requería perder peso, pero no importa. Sigue viéndose hermosa. Su papel es excelente y el Oscar muy  merecido. 2. Darren Aronofsky es uno de los directores más inteligentes en los que puedo pensar: sus películas logran cautivar a una gran audiencia abordando problemas muy profundos, visualmente logra mucho con pocos recursos (como probó con Pi, película que realizó con sesenta mil dólares) y la originalidad con la que desarrolla un clásico como el Lago de los cisnes es desbordante 3. Mila Kunis (lejísimos de la superficialidad de su papel en That 70’s show) es el álter ego malévolo de Portman en la película. La lucha constante entre sus personalidades opuestas, el deseo y el temor de verse a sí misma en la otra, el placer y el displacer, en suma, el cisne blanco y el negro, conforman una disuelta unidad de sensualidad filosófica. 4. La banda sonora es buenísima, francamente no sé por qué no ganaron el Oscar de música original. Tal vez tiene que ver con que es una adaptación de la música de Tchaikovsky.

Lo mejor: La primera escena es magistral. Además, hay que decirlo, esas escenas en el apartamento de Nina (Portman) con Lilly (Kunis)... ¡joder! Lo peor: Uhm, quizás me da la sensación de que la locura de la mamá de Nina confunde un poco. No sé si la cosa está sólo en la frustración o más bien en un amor sobredimensionado hacia un hijo en el que se ven muchos cambios indeseables. 

De verdad es una excelente película. Si no la ha visto, hágalo. Si ya la vio lea lo que sigue.
   

Conocí el cine de Darren Aronofsky en 2005 cuando vi por primera vez Pi, el orden del caos (1998), su primer largometraje. Ninguna película me había afectado tanto intelectual y sensiblemente, así que cuando supe que había sido realizada con donaciones de familia y amigos básicamente me enloquecí. ¿Cómo había logrado una ejecución perfecta de una historia tan difícil con tan poco dinero? Aronofsky se perfilaba desde ese entonces como un director altamente comprometido con serios problemas filosóficos y con un enorme talento para configurarlos visualmente.

El problema de Pi es la espiral y todo lo que encarna. Los pitagóricos inventaron hace más de dos mil quinientos años la proporción áurea o razón dorada: esta relación matemático geométrica determinó las medidas con las que los griegos hicieron arquitectura y escultura y en la espiral que forma había una posible ventana metafísica hacia lo divino. (Dicho sea de paso, la proporción se conserva hoy en día en un montón de cosas, por ejemplo, las medidas de la cédula o las tarjetas de crédito). La naturaleza contenía, según ellos, pistas matemáticas de los designios de los dioses. Ciencia y religión, razón y fe, más allá de eso quizás lo intelectual y lo sensible, lo discursivo y lo inefable, la filosofía y el arte, representar y presentar, decir y mostrar, etcétera: en el trasfondo de todas esas parejas de conceptos hay un mismo problema que tanto Pi como Black Swan ponen de manifiesto... ¿dónde podemos trazar las fronteras entre esos conceptos y estamos siquiera legitimados a hacerlo? ¿Por qué no podría una obra de arte portar en sí misma un conocimiento ajeno a las vías racionales? (Gadamer, Kandinsky, Klee) ¿Cómo es posible que un evento que me ponga en peligro de muerte me sea placentero? (Burke) ¿Por qué la naturaleza no podría descubrirme en tanto que ser profundamente moral? (Kant) ¿Cómo es posible para el teatro o la literatura educarnos políticamente? (Aristóteles, Schiller, Nussbaum), etcétera.  

Black Swan lleva el problema nietzscheano del espíritu griego a un nivel psicológico y, por supuesto, a un escenario contemporáneo. ¿Cómo es posible que la nación de Heráclito y Dionisio sea también la de Sócrates y Apolo?, ¿cómo es posible que una dulce e incorruptible bailarina de ballet se embriague con el placer de lo prohibido y encarne todo lo que la contradice? Nina Sayers es una niña de mamá. Su dormitorio está plagado de muñequitos de peluche y casi todo es rosado o blanco. Viviendo con su madre, exbailarina, Nina no hace nada en su casa que no sea cuidar su carrera. Es muy disciplinada, no acostumbra irse de fiesta ni beber porque quiere practicar para que sus movimientos sean perfectos es, en suma, tan aburrida que su compañero de ballet no se acostaría con ella. El cisne negro debe ser todo lo contrario. Lilly aparece tarde a las prácticas, su ropa es negra, le gusta salir a embriagarse y sus movimientos son descordinados. Sin embargo, en palabras de Thomas "imprecise, but effortless... she's not faking it", es decir, ella baila porque le gusta, no como resultado de una fórmula cuya ejecución necesita de mucha práctica.

Una vez Nina se da cuenta de la metamorfosis que tiene que sufrir para ser el cisne negro identifica en Lilly todo lo que le falta, pero sabe bien que su único enemigo en el camino hacia ese objetivo es ella misma. Es por eso que en la escena del metro en la que camina temerosa hacia una mujer de negro es la misma Nina quien aparece del otro extremo. Es ahí cuando emprende la metamorfosis. Se pone el labial que le roba a Beth y va decidida a donde Thomas, maquillada y arreglada, para obtener el papel. Finalmente Thomas le da el papel principal no porque pensara que podía aprovecharse de la vulnerabilidad de Nina, sino porque el hecho de que lo mordiera cuando él la intentaba seducir probó que ella podía tener ese ímpetu del cisne negro, a partir de ese momento "the real work will be the metamorphosis into your evil twin". Masturbarse, tomar y salir con Lilly, consumir drogas y revelarse ante el yugo materno son pasos hacia el cisne negro. Catalizadores de la personalidad oscura en Nina.

Finalmente imagina que hay heridas en sus dedos y saca una pluma de su espalda: se completa la metamorfosis. "What happened to my swett girl", dice su madre, y Nina responde disipando todas las dudas sobre sí misma "She's gonne. I am the swan queen, you're the one who never left the corps". Pero el Uno primorial y lo múltiple, el cisne blanco y el cisne negro, no pueden coexistir en una misma persona. La tragedia de hacer de lo falso lo verdadero, de invertir los valores, haciendo de la bondad, belleza y verdad en Nina todo lo indeseable, tiene un costo alto. El precio de la perfección, digna sólo de los dioses, es la muerte. De ahí la última frase de Nina antes de morir: "I was perfect". En Black Swan lo sublime no es el resultado de la transfiguración, sino la metamorfosis misma. El cisne negro es sólo el polo opuesto del cisne blanco, la verdadera belleza reside en la metamorfosis como tal, como evento, es decir, en el hecho de que Nina fue al mismo tiempo lo bueno y lo malo, lo verdadero y lo falso, lo bello y lo feo, en ella, por un instante, se confundieron todos los valores. Se acercó tanto a los dioses que, como Max Cohen en Pi, debió unírseles en la muerte.  

9 comentarios:

  1. Muy buen post. Estoy de acuerdo con usted en que la película tiene tanto valor estético como profundidad, y de alguna manera se complementan. La profundidad la hace más valiosa estéticamente y la manera como se presentan los temas de fondo los hace más impactantes. Aparte de los temas estéticos y éticos que usted menciona creo que se plantean también preguntas acerca del significado de lo que es real y lo que no lo es, de la forma como la experiencia depende de nuestra manera de concebir el mundo y de los fines que tengamos. Concretamente, y en relación con lo que usted menciona de la locura de la mamá, me parece que la película lo incita a uno a tomar una actitud escéptica frente a la mayoría de cosas que percibe Nina. Dada su obsesión (que parece termina en locura) con la metamorfosis y con lograr el papel, no puede uno estar seguro de la interpretación que hace ella de los "hechos". No sé si se pueda afirmar la locura de la mamá como algo "objetivo" en la película.

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  2. Aishhhh voy a verla pronto, lo siento. Pero me intriga un poco la parte que no puedo leer. Prometo comentario sin demoras.

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  3. De acuerdo, Mateo. Con ese tema de la Mamá yo tampoco estoy seguro.

    Véala, véala. Recomendada también la última de González Iñárritu "Biutiful" con Javier Bardem que se manda un papel increíble.

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  4. Muy bueno, les recomiendo este otro: http://revistareplicante.com/artes/cine/la-paradoja-subjetiva-en-black-swan/

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  5. Está chévere su post. Y leí el blog que posteo Jair. Muy bueno también. Mire, le recomiendo que vea The Fountain, también de Aronofsky, para complementar esa idea de la dualidad apolíneo - dionisíaco.

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  6. Juan Camilo: aunque comparto mayoritariamente su comentario vio algo que no puedo dejar de resaltar y, aunque quizás sea un gazapo, para mí está revestido de la mayor importancia. Afirma usted que los pitagóricos "inventaron" la proporción aúrea. Un pitagórico lo golpearía por tal afirmación (y yo también): dicha proporción no se inventa, se descubre. Ya está en la realidad misma.

    Por lo mismo, todo lo que Nina vive a lo largo de la película en verdad en su despertar de su letargo. El ñoño cree que la realidad es la de los libros (o en este caso la del baile), pero le falta apertura a todo un mundo de sentido, con sus propias reglas y modo de ser. Solamente alguien en esa apertura de sentido puede interpretar al Cisne Negro. Se debe ampliar la visión del mundo y de la realidad, que es justamente el camino emprendido por Nina. Ahora bien, no estoy seguro de hasta qué punto se pueda afirmar que ella muera al final. Usted lo lee como que el precio de la perfección debe ser la muerte. Pero quizás Nina viva para poder, simplemente, mantenerse en una nueva apertura de sentido, en su no-ser-más-ñoña.

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  7. ¿La proporción está en la realidad?... ¿o es una abstracción que la racionalidad humana hace de esa realidad y está más bien en la mente humana?. Un perro descubre un hueso detrás un arbusto (no lo inventa), pero la proporción dorada no está detrás de un arbusto, solicita de conceptos y de constructos racionales ajenos a la realidad. Creados por el ser humano en un plano ontológico sólo mental como el de "número", "proporción", "recta", "punto", "plano", etc. En esa medida el asunto de si es un invento o un descubrimiento puede resultar no tan obvio como usted cree. Si el plano, el número y la recta son inventos entonces la proporción áurea es un invento. No es un teléfono ni una impresora, de acuerdo. Pero no es un hueso detrás de un arbusto o América.

    Sí, de acuerdo. Hay una apertura de sentido, de percepción del mundo si quiere. Pero lo más importante es que eso a su vez implica una reinterpretación, una nueva percepción de TODA la realidad, lo que incluye, por supuesto, a Nina. Mi lectura es precisamente que la genialidad detrás de Black Swan no consiste en la transición de lo ñoño a lo "no ser más ñoño", sino en la imposibilidad de la presentación de lo infinito en lo finito (lo múltiple en el Uno primordial). Es decir, es la (com)unión del agua y el aceite. En ese sentido el cisne negro no es "mejor" que el cisne blanco, no es "más" ontológicamente hablando, simplemenyte es un opuesto, un polo, cuyo valor reside precisamente en NO ser su contrario. Mejor dicho, sin tanto enredo... yo creo que el quid del asunto no está en que Nina sea el cisne negro, sino en que sea AMBOS cisnes simultáneamente (por eso es que Lilly tampoco queda). Ese plano ontológico no es posible en un mortal. Que dos polos opuestos se unan implica que ya no hay polos. La muerte es la única manera de lograr esa unidad.

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  8. De acuerdo con su explicación de la segunda parte.

    Ahora, de nuevo, el tema de la proporción aúrea y el papel de la razón: me declaro Hegeliano. No somos un sujeto que tenga razón, sino que más bien existe una razón que nos tiene y que es universal. Si tenemos una capacidad subjetiva que llamamos también "razón" es porque está en y depende de esa razón universal. La proporción aúrea está del lado de esa razón universal, y eso la hace "descubierta" y no tanto del lado de la razón subjetiva. Bueno, eso creo yo, que soy un hegeliano convencido.

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